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Mi interés principal es divulgar en el Paraguay las religiones de matriz africana y en particular el candomblé, además de otros temas relacionados a estas religiones

27 oct 2015

XANGÓ


No hace falta hablar sobre el poder de Xango, pues ese poder, es su propia síntesis. Él nace de ese poder y muere en nombre de ese poder. Rey absoluto, imbatible y fuerte, tiene en el poder, su placer. El manda en los poderosos, en su reino y en el reino de los vecinos. Es el rey entre todos los reyes.  

Entre los Orixás no existe jerarquía, ninguno posee más “Axé” que otro, pero si fuere necesario escoger un Orixá todo poderoso, este sería  Xangó. Su gran autoridad se hace más evidente cuando llega a ser comparado con grandes animales, poderosos por su tamaño o por sus características de predadores, como león o leopardo, los reyes de la sabana africana.

La manera en que todos deben referirse a Xangó ya expresa su poder, la imagen del poder está siempre asociada a él. El poder real le es debido por haberse tornado cuarto Alaafin de la ciudad de Oyó, que era considerada la capital política de los Yorubá, la ciudad más importante de Nigeria.

Xangó ejerce su poder de forma enérgica, pero su rectitud y honestidad superan su carácter arbitrario; sus medidas, si bien son impuestas, son siempre justas y por eso, él es, encima de todo, un Rey amado, pues es enérgico por estilo y no por maldad. La realidad es que no puede hablarse de Xangó sin hablar de poder. 

El expresa la autoridad de los grandes gobernantes, pero también detenta el poder mágico, ya que domina el más peligroso de todos los elementos de la naturaleza: el fuego. El poder mágico de Xangó reside en el rayo, en el fuego que corta el cielo, que destruye en la tierra, pero que transforma, que protege, que ilumina el camino. Todo en Xangó recuerda al fuego, el propio Xangó era tan fogoso que cuando hablaba salían llamas de su boca y humo de sus narices.


Xangó es un protector incansable de sus hijos y de todos los desvalidos, toma de quien tiene y da a quien no tiene. Quien tiene a Xangó de su lado nada teme.

Nota: Traducción libre de extractos del libro Òrìṣà Uma História - José Roberto Gaudenzi